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viernes, 21 de noviembre de 2014


Reflexiones sobre el etnocentrismo cultural y la Nación Wayuu

Opinión

No entiendo porque siempre el tema religioso es objeto de ataques por parte de algunos hermanos wayuu que en su defensa por fortalecer nuestra identidad, a mi parecer, incurren en un error al menospreciar o menoscabar la fe de aquéllos herman@s wayuu quienes se han convertido al catolicismo o cristianismo evangélico, como si se tratara de una blasfemia hacia nuestra cultura, me hacen recordar a esos ortodoxos talibanes o los radicales del Estado Islámico. Creo que la práctica del etnocentrismo representa un peligro para la evolución de un pueblo, sin dejar de mencionar que el tema religioso esta intrínsecamente ligado a decisiones tan personales y espirituales de cada ser humano, es tan propio de la voluntad de cada quien, independientemente de su origen étnico.
Hace poco leí un artículo interesante en el cual el antropólogo Carlos Valbuena asomaba un interesante concepto y decía que el pueblo wayuu "se han convertido en una sociedad compleja, por su densidad poblacional, por la forma como se han diversificado culturalmente e intraculturalmente, tienen reminiscencias arraigadas en el pasado y otras proyectadas al futuro como toda sociedad contemporánea".
Y precisamente esa complejidad y diversificación natural es lo que nos ha llevado a asimilar elementos externos y adaptarlos a nuestras necesidades físicas y espirituales, como pueblo indígena. Si un wayuu toca su Kasha llamando a la lluvia y le funciona, que lo haga, lo importante es que tenga agua para si y sus rebaños. Si un wayuu eleva una plegaria a Dios, a Maleiwa, a Juyá, a Jehová, a Ala pidiendo por la lluvia que riega su siembra y le funciona, que lo haga, su fe es la garantía de poder beber agua y calmar su sed, lo que impera es su necesidad de vivir, y para ello depende de sus creencias. Pero ambos en esencia siguen siendo indígenas wayuu, aquí y en el polo norte.
Siendo así, entonces hay que atacar otras cosas con las cuales no deberíamos involucrarnos, por ejemplo el internet, las redes sociales, la vestimenta, el uso de aparatos tecnológicos, la televisión, la radio, el sistema educativo como aparatos coercitivos, hoy nosotros los wayuu hacemos uso de ella para fortalecernos culturalmente, para mostrarle al mundo nuestros usos y costumbres. También hay wayuu que son chavistas en Venezuela, y en Colombia quienes son "santistas" o "uribistas" hasta los tuétanos, y ni hablar de como se encienden los debates entre un punto de vista u otro. Y así la lista de situaciones en la que el wayuu se ve involucrado, siendo indígenas es interminable, wayuu que viven de otros wayuu, quienes andan por el mundo fomentando un indigenismo lastimero para pedir plata, los que se meten su "porro", ladrones, corruptos, bachaqueros, radicales, idealistas, presumidos, de izquierda y derecha, y por supuestos los que se convierten a las diferentes corrientes religiosas, evangélicos, testigos de Jehová, Mormones, y al Islam.
Hay muchas cosas positivas y negativas que se han asimilado, y es precisamente todos esos elementos externos que al momento de ser adoptados, lo que nos enriquece como pueblo indígena y nos fortalece para la pervivencia. Todos los pueblos pasan por ese proceso y no somos la excepción, no digo que olvidemos nuestras raíces pero si nos anclamos al pasado, a las prácticas de nuestros antepasados, entonces estamos condenados a desaparecer.

jueves, 20 de noviembre de 2014


Fallece a los 75 años la actriz wayuu María Graciela Semprún

La actriz de origen wayuu, María Graciela Semprún falleció el pasado sábado 15 de noviembre tras presentar dificultades respiratorias, hecho acaecido en la ciudad de Maracaibo en un importante centro hospitalario de la localidad mencionada.
“Tía María” o “Mariachon” conocida así en las artes escénicas y por familiares y amigos, participó en varias de radionovelas, protagonizándolas todas. Una de esas producciones fue “Walama, pasado, presente y futuro de un pueblo“, pieza realizada totalmente en idioma Wayuunaiki y transmitida en horario estelar por toda La Guajira, proyectando a la artista fuera de las fronteras venezolanas.
Durante su carrera también realizó diversos montajes teatrales, y en el cine se destacó por su rol protagónico en el cortometraje “Sujuitaya Yosuu (La Salida de Yosuu) de David Hernández Palmar y en el largometraje “Kataa ou outa (Vivir o morir)” de la directora Patricia Ortega.
La especialista en educación Intercultural Bilingüe y Cultura Originaria, Flor Palmar a través de su cuenta en la red social Twitter también se pronunció sobre la partida física de Semprún. “La Guajira pierde uno de sus más grandes valores artísticos, la gran maestra María Graciela Semprún "Mariachon"
Semprún, en entrevista concedida al periodista Mermis Fernández, enfatizó su pasión sobre la actuación: “…quiero seguir con este trabajo, jamás pensé que antes de morir diosito me iba a brindar esta oportunidad de la que estoy locamente enamorada, yo creo que me he enamorado tres veces primero como comerciante, luego de la artesanía y la costura y ahora como actriz de cine.

Su sepelio se llevó a cabo en el sector La Punta, municipio Guajira, desde donde inició su recorrido a la eterna Jepirra.

Fuente: Diario PANORAMA
Foto: Patricia Ortega.

Documental Mushaisha, una pesadilla wayuu

Poco ha cambiado la historia del pueblo wayuu desde que empezó el proyecto colonizador Cada 9 de agosto y desde 1994 se celebra el día i...