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martes, 14 de noviembre de 2017

Memorias de una insigne mujer wayuu para la posteridad

Leonel López 

El destino de vez en cuando nos toma por sorpresa y sacude como un tornado toda nuestra existencia. La súbita desaparición de mi entrañable amiga y colega Jayariyú Farías Montiel nos agarró desprevenido a muchos de los que tuvimos el privilegio de conocerla, considerando que a sus 38 años, cumplidos el pasado mes de abril, se encontraba en el umbral de su brillante y prolífica carrera profesional, llena de vida, de mucho ímpetu, supremamente enfocada, impulsada como siempre por una férrea voluntad y tesón para poner en marcha todo cuanto se propusiera.
La conocí con apenas 24 años de edad, en el año 2003, cuando me abrió las puertas para hacer pasantías de periodismo impreso, y ya para ese entonces su espíritu emprendedor e ingenioso que siempre le caracterizó, se había develado ante la sociedad venezolana y colombiana con la creación de su gran apuesta comunicacional, el periódico WAYUUNAIKI, “El PERIÓDICO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS”, convirtiéndose así en pionera de la comunicación indígena en el hemisferio sur del continente americano.
Su pasión y preocupación por el pueblo Wayuu, que también se extendía a otros grupos étnicos, siempre marcó la agenda de pautas en los consejos de redacción, de allí que en 12 ediciones al año del periódico, editaba tres especiales en los meses de abril (mes de la fundación del periódico), 9 de agosto, y 12 de octubre respectivamente, dentro de los cuales insistía en trabajar temáticas que ningún medio convencional se interesaría cubrir. Territorialidad, conservación de la biodiversidad, Derechos Humanos, medicina tradicional, legislación indígena, protección de la infancia y la mujer indígena, constitución política y derechos indígenas, fueron, por mencionar algunos, los temas desarrollados en las páginas de cada ejemplar del periódico a lo largo de 17 años de circulación.
Como jefa de prensa, sin duda alguna, fue muy exigente, por sus manos pasó un buen número de periodistas recién graduados de diferentes universidades, a quienes demandaba siempre la excelencia en sus trabajos, no era extraño verla devolver reportajes o cualquier otro género periodístico impreso, tras revisar y notar la ausencia de datos que le dieran un perfecto equilibrio al escrito. Muchos tristemente no soportaron la presión de aquella gran maestra del periodismo, en cambio otros se quedaron y se mantuvieron bajo la praxis de su escuela.
Siempre insistía en revisar y hacer seguimiento a  las problemáticas de las comunidades wayuu, añú, barí, japreiras, yukpas, y del lado colombiano, la situación de los indígenas arhuacos, koguis, entre otros grupos, siempre mantuvo lo que denominó una “contraloría social”, y no faltaron los temas sensibles que terminaron pisando “callos”, como se dice en la jerga periodística, causando asperezas al hacer pública alguna denuncia desde las comunidades y que resultaran verdades incómodas. No obstante, antepuso siempre el cumplimiento de su deber al informar a la sociedad.
Amaba a su pueblo, ese que de manera romántica llamamos la “Nación Wayuu”, y siempre lo demostró en sus acciones. Cuando la represa “Manuelote” se quebró en diciembre de 2010 y sus aguas se derramaron por toda la Guajira, inundando todo a su paso, las parroquias Elías Sánchez Rubio y Guajira fueron las más afectadas, muchas casas quedaron bajo las aguas cual diluvio bíblico, sin embargo, aquella mujer incansable fue más tenaz que las aguas, y una vez activado todo su equipo reporteril, emprendió un recorrido en lancha que la llevó a una comunidad aislada por la terrible inundación, era el pueblo de Caraquita, no tenían agua potable ni alimentos, y a quienes convenció de evacuar la zona hacia los centros de refugio instalados en Paraguaipoa en aquel momento.
Ese mismo celo por sus raíces ancestrales también la llevó en una ocasión a las puertas de la desaparecida y tenebrosa cárcel nacional de Sabaneta para conocer de cerca la situación de las mujeres wayuu en condición de presidiarias, hacer un recorrido por las comunidades wayuu aledañas a Mina Norte, a visitar el Tokuko y preguntar como estaba el pueblo yukpa y barí en la Sierra de Perijá, también recorrer alguna ladera de la Sierra Nevada para indagar sobre el pueblo arhuaco y kogui, caminar a lo largo y ancho del desierto de la península de la Guajira, sumando así kilómetros y kilómetros de recorridos interminables, cientos de paginas escritas, muchas horas y voces grababas, un universo de imágenes captadas, y finalmente visibilizar un pueblo que había sido ultrajado y olvidado por varios siglos.
Todo ese esfuerzo, tiempo y empeño vertido en la excelencia periodística de WAYUUNAIKI le valió reconocimientos y oportunidades, como ser seleccionada por el Programa Indígena de las Naciones Unidas para cursar un diplomado en derecho consuetudinario indígena entre Bilbao (España) y Ginebra (Suiza) por seis meses, en el año 2004. También fue reconocida con el premio nacional de periodismo en el año 2010, premio regional de periodismo en el 2013,  fue condecorada en el año 2015 con la orden “Miguel Ángel Jusayú, y al mismo tiempo oradora de orden en sesión especial del Consejo Legislativo del Estado Zulia con motivo de la celebración del 9 de agosto Día Internacional de los Pueblos Indígenas, por mencionar algunos de los logros obtenidos en su racha de triunfos profesionales.
Este año la Nación Wayuu perdió a una de sus personalidades más destacadas e influyentes, difícilmente será olvidada su memoria y legado pues en cada línea de WAYUUNAIKI dejó impresa su esencia de mujer wayuu, su tenacidad, su empuje, su nobleza y buen humor. Las generaciones futuras deben saber que existió un gran ejemplo de mujer que sembró amor y bondad entre sus semejantes, que nunca hizo distingos de color, credo e ideologías, su gran secreto y filosofía de vida fue ser AMABLE Y GENTIL.

 Publicado en WAYUUNAIKI


  




lunes, 7 de agosto de 2017




Venezolanos en Maicao, entre el limbo del desplazamiento y las penurias

Leonel López

Un recorrido que empieza desde cualquier parte de Venezuela, pero especialmente el estado Zulia, la crisis política, económica y social que sacude a la nación ha forzado a miles de sus ciudadanos iniciar una suerte de diáspora, con rumbo a la vecina república de Colombia, y aunque muchos continúan su recorrido a otros departamentos, e inclusive a otros países como Chile, Ecuador, Perú, Argentina, y otros destinos, la mayoría decide quedarse en la ciudad de fronteriza de Maicao, departamento de la Guajira. Allí comienza una supervivencia para conseguir el sustento diario, mujeres con sus niños y hasta bebés en brazos, adultos de la tercera edad, y hombres, caminan con afán las calles de la vitrina comercial de Colombia afanados en cualquier actividad laboral, con duras jornadas de hasta 12 horas, y que finalmente terminan en alguna banca de la plaza de Bolívar, o las colmenas como refugio para protegerse del frío y de la lluvia, y poder dormir un poco.
El pasado sábado 5 de agosto, la Red Ecos de La Guajira, acompañados por los periodistas Lenin Danieri y Algimiro Montiel, se dió a la tarea de recorrer la ciudad de Maicao y llevar a cabo un cubrimiento reporteril, para verificar en qué condiciones se encuentran los ciudadanos Venezolanos que debido a la crisis en su país de origen, se han visto obligados a emigrar a la ciudad fronteriza.
Los rumores resultaron ser ciertos, en Maicao alrededor de un centenar de ciudadanos venezolanos duermen a la intemperie, sin que ningún ente le preocupe la situación, personas que luego de jornadas duras de trabajo, vendiendo bolsas de agua, caramelos, café, "en lo que salga", como ellos mismos lo expresan, duermen donde los agarre la noche. La plaza y sus alrededores resulta un sitio idóneo para hacerlo, y donde ademas unos a otros se cuidan las espaldas puesto que han sido víctimas de hurto. En su mayoría provienen del Estado Zulia, pero también de otras partes del vecino país como Aragua, Anzoátegui, Yaracuy, Nueva Esparta y Caracas, se observan madres con bebés y niños pequeños, tampoco ha tomado cartas en el asunto la alcaldía de Maicao, y tampoco se conoce de algún monitoreo por parte de la Agencia para los Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur), o algún otro entre, exceptuando la Fundación Tati, perteneciente a la comunidad Árabe, y la Corporación Progresa, quienes han prestado su colaboración en cuanto a la repartición de alimentos preparados para los ciudadanos venezolanos.
Precisamente esta noche, la situación se tornó difícil para ellos debido a que llovió, y se vieron obligados a reubicarse la mayoría en el área de las colmenas de la zona conocida como "El Cacaíto". Una dama, madre de dos niños, expresó su desespero entre lágrimas, "estamos acá porque en nuestro país Venezuela hay mucha hambre, allá un kilo de arroz está costando 15 mil bolívares", agregó.
Además del silencio de los entes gubernamentales, e instituciones que deberían tomar acciones ante este drama, se ha sumado el creciente sentimiento xenofóbico de muchas personas hacia los venezolanos, a quienes se señalan de ser culpables del aumento de indices de inseguridad, y de otras problemáticas sociales en Maicao, esto ante el masivo éxodo desde Venezuela, sin que hasta los momentos tales acusaciones hayan sido constatadas por las autoridades civiles y policiales .

lunes, 31 de julio de 2017


¿Así somos los de izquierda?

"Luego de esta columna tendré menos amigos y quizás menos lectores".

Prof. Abel Medina Sierra
Escritor/Docente de la Universidad de La Guajira

Pocas veces, salvo algunas diatribas contra Álvaro Uribe y sus epígonos como Ordóñez,   opino en público sobre mis inclinaciones políticas.  Esta vez, como recurso más que retórico lo voy a hacer.
Desde muy joven he sido simpatizante y muchas veces militante de la izquierda política. Hice el curso como la mayoría de quienes lo han sido: encomiando la lucha cubana y sus epígonos, festejando la trova latinoamericana y vallenato de protesta por  su canto libertario. Hasta me hice ateo un tiempo creyéndole a Marx;   leyendo desde  el semanario Voz,   Granma hasta Sputnik para conectarme con  esa corriente más allá de los muros de la guerra fría.  Festejé la osadía del M-19, lloré la extinción sistemática de la Unión Patriótica. He votado religiosamente por candidatos como Gustavo Petro, Robledo, Piedad Córdoba y candidatos regionales del Polo Democrático  como aspiración que desde la izquierda pueda redimir el sueño aplazado de un país más equitativo en el que la educación, la cultura y los derechos humanos sean lo más importante. Lo que nunca hice fue acolitar la demencial y suicida brutalidad de las Farc, cuya torpeza política ha estigmatizado la izquierda del país.
Con el cuarto de hora de la izquierda, a través de las urnas y no por las armas, que se dio  en Latinoamérica en las últimas décadas, creí que tanta espera, lucha y padecimiento al fin tendrían el privilegio de la cosecha. Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Lula en Brasil y Daniel Ortega en Nicaragua era la utopía de la izquierda americana hecha realidad. Solo fue eso, utopía. Salvo pocas excepciones como es el caso de Pepe Mujica en Uruguay y una que otra cifra alentadora en Bolivia y Ecuador, el momento de la izquierda en América fue un estruendoso fracaso, mucho tilín tilín y solo ha sido  una tragicomedia con bufones como Nicolás Maduro,   tan absolutistas y antidemocráticos  como los dictadores a los que tanto nos enseñó la izquierda a odiar.
Reconozco haber sido simpatizantes de Hugo Chávez hasta aquella escena en la que, como gran tirano o rey absolutista, se pavoneaba por el centro de Caracas dictaminando “Exprópiese”. El  modelo de “revolución socialista” de Chávez  y todos los triunfos de la izquierda en el continente han revelado lo bueno pero también lo malo de quienes nunca habíamos  tenido el poder. Es que el poder siempre saca lo peor de nosotros  y no solo lo dice Santos.
Hoy los simpatizantes de la izquierda defendemos lo que antes atacábamos o justificamos fuera de Colombia lo que aquí no toleramos. Defendemos lo indefendible y maquillamos lo impresentable. Así somos muchos de la izquierda, nos ufanamos de ser críticos y librepensadores pero estamos de acuerdo que en  Venezuela todo quien se oponga al gobierno sea declarado enemigo y sea perseguido y encarcelado. Siempre nos quejamos que en Colombia el Estado y la industria castiguen publicitariamente medios comunistas como el periódico Voz,  pero nos parece bien que en Venezuela se cierren medios, se impida que entre la señal de algunos canales y en Cuba nadie tenga el derecho de crear un blog para expresarse libremente.
Así somos,  conozco colegas docentes que se jalan tremendos discursos en día del  alumno para recordarnos la bestialidad de “la bota militar” del gobierno de Rojas Pinilla  contra los estudiantes pero justificamos que cientos de estudiantes venezolanos hayan sido asesinados, heridos y encarcelados por la brutal fuerza desmedida de la guardia nacional de Venezuela. He escuchado colegas que llegan hasta a invisibilizar a estos estudiantes diciendo que solo son mercenarios pagados por la derecha. La bota militar es igual de represiva, violenta y brutal, así sea de izquierda. Los grupos paramilitares como los colectivos chavistas son tan criminales y peligrosos como los de derecha.
La política imperialista y la guerra fría nos hizo odiar  tanto a los yankees que todo quien le haga resistencia lo encumbramos en sitiales de heroísmo. Así sea un demente megalómano como el dictador de Corea del Norte, los asesinos del Estado Islámico o el payaso  embrutecido  de Nicolás Maduro. Por eso aquí en Colombia armamos un escándalo cuando el Esmad repelió las marchas de maestros pero somos cómplices justificando que en Venezuela se reprima a plomo la protesta;  aquí reclamamos el derecho a la protesta pero nos alegra ver como en Venezuela se ensañan con quien alce un megáfono o haga una “guarimba”.
Repiten como loros la paranoia de Maduro y sus secuaces culpando a otros de los males de Venezuela: “es culpa del imperio norteamericano”, “de la ultra derecha colombiana”, “de la guerra económica”, de la oposición. La lógica absurda que el fracaso del modelo socialista no es de los gobernantes sino de los gobernados   es una farsa que se repite y repite para no reconocer el fracaso, no de la izquierda sino de los líderes de ésta que llegaron a poder porque no es culpa de la ideología sino de hombres incapaces como Nicolás Maduro.
A quienes cuestionan el fracasado gobierno de Maduro le señalan de ser “seguidista” y “acrítico”, de dejarse llevar por la prensa amarillista como si uno que vive en la frontera necesitara enterarse de lo que ocurre por CNN. Todos tenemos familia allá y todos los días podemos  hablar con miles de ellos que se vienen por física necesidad.
Hay gente de izquierda para lo cual en Venezuela no pasa nada y todo es invento de la prensa “neoliberal”. Que allá todo está bien porque la gente hace colas para que el Estado le regale comida, que la educación es gratis pero aunque de pésima calidad, porque el gobierno le quita casa a unos y se las da a otros;  porque el presidente cada vez que le da la gana sube el salario mínimo aunque esto genere desempleo y de nada sirve por la inflación de tres cifras; que el Estado es asistencialista aunque eso volvió al país perezoso y  mendicante; que le impone bajos precios a la industria aunque eso quebró el aparato productivo del país; donde hay muchos beneficios pero solo  quienes tienen el “carnet de la patria” son sujetos de derecho con el alto precio de hipotecar su conciencia y libertad de opinión y voto.  A eso llaman “revolución”. Aquí en Colombia no estamos en el paraíso, pero algo debe estar pasando cuando millones de persona se han venido de este lado.
De un momento a otro pasamos de citar a Martí a repetir las frases de cajón de Diosdado Cabello; a Hugo Chávez no lo bajamos de genio y a Maduro de gran líder. Al menos la revolución cubana nos dejó un legado cultural pero en Venezuela ni siquiera eso. Cómo creerle a los chavistas su discurso anti-imperialista si los recursos que saquearon de las reservas nacionales los invirtieron comprando lujosos bienes en esa Norteamérica que tanto dicen odiar.   Hoy no sé qué es peor, si Pérez Jiménez o Maduro, si Montesinos o Diosdado Cabello, si Somoza o Vladimir Padrino pero habrá quienes  defiendan a los segundos solo porque son de izquierda.

Tampoco podemos seguir secuestrando la palabra “pueblo” para justificar la violencia y legitimar a un Estado delincuente como el venezolano. Que los chavistas digan que todo lo que hacen es mandato del pueblo, que representan al pueblo y es para  beneficio del pueblo no hace que los demás no sean “pueblo” también. En Colombia es tan pueblo el que vota por el Polo Democrático como el que lo hace por Santos o Uribe. En Venezuela es tan pueblo el barrio donde están los enclaves chavistas sostenidos a base de subsidios que los que salen a protestar contra el régimen. 
La autocrítica parece no abundar mucho en estos tiempos de la izquierda. Cuando Gustavo Petro denunció que el gobierno de Samuel Moreno se estaba robando a Bogotá el Polo Democrático lo declaró traidor y lo hizo renunciar al partido en lugar de pedir cuentas a los ladrones. Ahora toda atrocidad que venga de izquierda es buena y la de la derecha es mala.  Eso no tiene otro nombre: doble moral.

Para terminar dejo una constancia. Este escrito no es una apostasía, sigo siendo simpatizante de la izquierda y aún creo en nombres como Robledo, Petro, Navarro Wolf y aún en Piedad Córdoba a pesar de su exacerbado chavismo. A pesar de esta aclaración, luego de esta columna tendré menos amigos y quizás menos lectores. Ya estoy preparándome para escuchar todo el catálogo de epítetos del discurso sindical e izquierdista que suele repetir Maduro y sus defensores: “sionista”, “traidor”, “burgués”, “ultraderechista”, “burócrata”, “rancio capitalista”.  Criticidad no es otra cosa que separar lo bueno de lo malo y tomar posición aunque esta sea contraria al partido o corriente política a la que pertenezcamos. Quisiera tener la certeza que así no somos los de izquierda. No voy a defender nunca lo indefendible, la represión y la violencia no tienen apellido, no es legítima o ilegítima según venga de la izquierda o la derecha, es expresión de maldad.   

Recuperado de: http://www.guajirapress.com/?op=Noticia&id=2085 

lunes, 24 de julio de 2017

Municipio Indígena Guajira- Marichén  08 de julio de 2017

PRIMER ENCUENTRO DE PROFESIONALES WAYUU DEL GRUPO ECOS DE LA GUAJIRA


Minuta de Reunión:   
Asistentes: Luis Fuenmayor/ Sheine González / Leiqui Uriana/ Mermis Fernández / Linireth Hernández/ Daniel Bermúdez/ Jesús Urbina/ Edwuin Silva / Daniela Guerra/ Alfredo González Núñez / Mazula Torres/ Gledis Delgado/ Yadira Martínez/ Wilfredo Luzardo/ Glenyis Sencial/ Sahilyn Fernández/ Leonel López/ Ronal Fuenmayor/ Lizmary Machado/  Manuel Román Fernández/ Donald Iguaran/ Aleida Tiller / Ediana Montiel / Algimiro Montiel. 
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Inicio: Conformación del círculo de la palabra, Saludos,   Bienvenida y contextualización: Leonel López y Alfredo González   

Primer momento:
-Ciclo de presentación y exposición de puntos de interés, preocupación  con respecto a la Guajira por cada uno de los miembros del  grupo, cada persona expuso su  motivación,  interés y expectativas con respecto al grupo.  
-Primera ronda de intervenciones genero como resultado: Definir un área de acción a trabajar dentro de la gama de problemáticas y necesidades que presenta la Guajira quedando el tema: Crisis de alimentación y desnutrición en la Guajira, El cual se abordara desde cuatro ejes orientadores: Documentación- Comunicación – Formación – Solidaridad.

Segundo momento:
- Se procedió a intervenciones con respecto al primer momento para definir un plan de acción concreto para iniciar el trabajo que permita incidir sobre el problema y sobre los organismos del estado involucrados.  Definir comunidades en ambos ejes fronterizos  para iniciar un pilotaje y así ir tejiendo el trabajo en red.  Se procedió a postular comunidades de la Guajira Venezolana. Para el caso de la Guajira Colombiana se acordó en este momento hacerlo posteriormente desde la zona en una próxima reunión.
-Comunidades Postuladas: Sabana de la punta,  Ayajui y Caracolito: Quedando en primer lugar Sabana de la punta para ser intervenida primero y las otras en el orden que quedaron.
- El equipo propuso realizar acciones de jornadas solidarias para casos de emergencia y también asomaron, muchos si deseo de levantar eco cobre el problema desde un foro sobre le problema en la Guajira de la desnutrición.
- Se acordó no registrar una figura jurídica para el grupo ya que sus integrantes son miembros de otras organizaciones, por lo que se decide ser un grupo de trabajo en red y se asume el nombre original en Whatssap para la red: ECOS DE LA GUAJIRA.
-Se propuso un plan  en equipo de trabajo,  para lo cual se conformo el equipo de documentación y diagnostico: Glenyis Sencial, Leonel López, Alfredo González y Lizmary Machado.

Dado el tiempo la reunión debió ser culminada.  
Acuerdos:
1-      El objetivo y esfuerzos del grupo de trabajo Ecos de la Guajira será en materia de Alimentación y desnutrición.
2-      Nombre: Grupo de trabajo en red Ecos de la Guajira.
3-      Comunidad seleccionada para abordar desde el día 09-07-2017 en un primer acercamiento por el equipo de diagnostico y documentación: Sabana de la punta.  El equipo debe elaborar un informe de resultados y presentar en la próxima reunión para su socialización y diseño de próximos pasos.
4-       Próxima reunión de la red. Sábado 22 de Julio en la comunidad de OROKOT en la Guajira colombiana. En dicha reunión se decidirá la población que será abordada de ese lado de la frontera.
Puntos pendientes, no concretados:
1 – Conformación completa de equipos de trabajo.
2- Definir  Foro en la Guajira.
3- Concretar términos de la solidaridad emergente.

Recopilador / Alfredo González Núñez








     







lunes, 10 de julio de 2017


INFORME SOBRE LA SITUACIÓN SABANAS DE LA PUNTA

Vistamos la comunidad de La Punta, sector ubicado a orillas del Mar Caribe por el este y por el oeste La Laguna del Gran eneal (PARROQUIA GUAJIRA-MUNICIPIO GUAJIRA). Se divide en Sabanas y Médanos (en él se encuentra un reservorio de Agua Dulce), la dinámica de esta última se concentra en el contrabando de gasolina ya que la Laguna o ciénaga es utilizada como puerto de desembarque de la gasolina que traen desde la Laguna de Sinamaica para ser contrabandeada. La comunidad está “partida” por la carretera troncal del Caribe y en el otro extremo se ubica la Sabana, sus pobladores se dedican en su mayoría a la pesca.
(ESTA NARRADO COMO LO VIVIMOS YA DESPUES LO LLEVAREMOS CON LA AYUDA DE TODOS UTEDES A LAGO MAS FORMAL, TECNICO Y PERIODISTICO)
I PARTE
Debido a lo sensible y urgente del caso incluimos en nuestra visita a la familia González que habita en Los Aceitunitos sector vecino de La Punta. Allí viven los hermanos González de 7 y 9 años respectivamente. Están bajo el cuido de sus abuelos paternos (Aspecto atípico entre la organización de las familias wayuu). El señor Eusebio Albarado C.I 3.465.498 FN: 02-09-42 (SEGÚN CALCULOS) y la señora Rosa González CI 8.405.264 FN: 07-05-44 (SEGÚN CALCULOS). Estos ancianos son quienes se encargan de los chicos, pero hace un par de meses atrás el menor fue puesto bajo el cuido de una hermana de la señora Rosa (ésta vive cerca de sus casa en el sector La Punta) por no contar con los recursos para mantener a los dos pequeños, el mayor si vive con sus abuelos.
Sus padres murieron cuando el mayor tenía 6 años. Ambos padecieron de VIH positivo. Los médicos determinaron que el niño mayor si contrajo la enfermedad, mientras que no se ha descartado que el más pequeño sea portador del virus. Su abuela relata es este último “sangra mucho por la nariz” y que en diciembre de 2016 fue la última vez que los llevó a Innocens HUM. En estos momentos su tratamiento es “intermitente” porque no cuentan con los recursos para trasladarse periódicamente a MCBO.
No cuentan con agua potable a menos que cancelen (15 mil Bs por pipa). (HOY 1 PM) los abuelos todavía no comían nada “nos pasamos la mañana recogiendo sal en la salina para nuestro consumo y no nos ha dado tiempo de ir a que mi hermana, ella a lo mejor nos pueda dar de comer hoy, porque ella tampoco tiene muchos recursos”. Y casi todos los días, si tienen suerte, comen por lo menos una vez al día.
La anciana nos relató que su nieto mayor se fue a Mcbo con una tía y un “Alijuna” que les ofreció ayuda para sacarle la partida de nacimiento a los dos. Por otro lado las señora Rosa se encuentra discapacitada debido a que a finales del año pasado unos delincuentes robaron todo su rebaño y al tratar de evitarlo, ellos la golpearon y le lesionaron la muñeca izquierda.
Rosa cuenta que toda su familia se aisló de ella, hasta la familia materna de los niños se desentendió del caso. Desea poder brindarles educación a sus nietos porque ninguno de los dos estudia. Desea que ellos vivan mucho por eso se esfuerza para ir a Macbo a buscarle los medicamentos. Con lágrimas en los ojos nos aseguró que sólo espera cumplir con el sagrado momento de recoger los restos de sus hijo, que se encuentra enterrado en el patio de su casa para buscar otras tierras donde ella y su nietos puedan vivir en paz y no sean víctimas de abuso y de la delincuencia, pues ya la han robado en más de dos oportunidades. A Rosa sólo le quedaron un par de gallinas, y un corral vacía, además las personas que le regalaban pescado ya no lo hacen. El único recurso que reciben es la pensión que ofrece el gobierno nacional a los ancianos.
La última vez que comieron carne fue porque una vecina les regaló. Este lunes vía a llegar su nieto mayor con partida de nacimiento en mano y sueña con poder inscribirlo en el colegio aunque siente temor a que éste sea rechazado.
Su casa es de barro, pero ya está muy deteriorada.
Hay muchos otros detalles que quedaron registrados en videos y fotos, ya pronto se los compartiremos. De momento si lo desean pueden visitar este enlace con su historia recogida (el año pasado). Vamos a seguir escribiendo de Rosa y los hermanos González. (Enviaremos la historia, crónica en el transcurso de la semana apoyada con imágenes).
Visita este enlace: http://www.radiofeyalegrianoticias.net/…/el-vih-nacio-con-…/
Informe redactado por la periodista Glenyis Sencial
Fotografía: Lizmary Machado

Acompañamiento: Mermis Fernández / Wilfredo Luzardo

miércoles, 19 de abril de 2017

El sueño quijotesco del coronel Chávez y la diáspora criolla que terminó en pesadilla

Leonel López

Debido a ciertos achaques que el cuerpo estos días me anda facturando, me acerque a un centro público de salud de la ciudad de Maicao, y una vez allí en espera de mi turno para ser atendido se sienta una joven a mi lado con su bebé que estaba sufriendo un problema broncorespiratorio, tomé la iniciativa de entablar una conversación, empezamos a hablar y compartir sobre los motivos de nuestra presencia allí, y al cabo de unos minutos de hablar sobre lo que me aquejaba, me preguntó de forma repentina: "eres venezolano?!", a lo que respondí: "Sí", ella seguidamente expresa emocionada: "yo también, soy de Punto Fijo" (Estado Falcón). Me comentó que llevaba un mes aquí en Colombia con su hijo con no menos de un añito, que su estadía no había sido nada fácil, llegó buscando trabajo apoyada en su hermano que llevaba tiempo en Maicao. Y precisamente hace quince días encontró empleo de doméstica en una casa de familia, y aún cuando su rutina laboral habría sido una blasfemia en la cara del propio Karl Marx si viviera en estos tiempos, por el nivel exagerado de explotación del hombre por el hombre, con un horario comprendido entre 5 de la mañana y 10 de la noche, se sentía agradecida por la oportunidad de ganarse la vida.
Además de los quehaceres del hogar, tenía que organizar el desorden del día en una tienda de sus jefes, eso por las noches, acomodar mercancías, colocar en los refrigeradores bolsas de agua, refrescos, en fin, ya se imaginarán la rutina.
A los quince días pidió como adelanto la mitad de su sueldo, para cubrir las necesidades de su bebé, comprar leche, pañales, comida, y cuál fue la gran sorpresa de su jornada laboral con rasgos coloniales, que sus patrones le salieron con miserablesa suma de 22 mil pesos... sí, eso mismo que lee, 22.000$. Ella replicó al instante "¿porqué me pagan esto?", y los muy ... respondieron: "se está descontando comida y hospedaje".
Hace unas semanas, escribí unas líneas donde resaltaba la gentileza de aquellos colombianos que le tienden su mano a los hermanos venezolanos y venezolanas que vienen huyendo de la crisis política, social y económica que vive el vecino país, esos que actúan como el buen samaritano bíblico, que sin conocer al forastero herido, le brindó su ayuda incondicional.
Esta vez, mis líneas están dedicadas para aquellos que no tienen alma, para los que sólo les importa sacar provecho del que esta "jodio", que estafa, le roba al hambriento forastero, que explotas sin el menor remordimiento, a usted, si acaso merece por su condición humana que le trate con respeto, y que probablemente desconozca que en situaciones como las que atraviesa debe regir un principio universal conocido la "AYUDA HUMANITARIA".
He escuchado anécdotas increíbles que hasta pensaba eran cuentos de la gente, de venezolanos que trabajan construyendo casas regalando su mano de obra, y en el peor de los casos, trabajando por un bocado de pan, mujeres obligadas a prostituirse, y sí!, obligadas porque la necesidad tiene "cara de perro", otros son víctimas de aves de rapiña que les arrebatan sus plásticos y otras mercancías a cambio de sumas que dejan entrever el lado más cruel del hambre y la necesidad, miles y miles de caso por toda Colombia, en Bogotá (situación jamás mencionada en los medios de comunicación, porque sería romper la matriz de opinión de ser una ciudad a la altura de grandes urbes del planeta) el asunto no puede ser peor, el trato a los trabajadores es inhumano según cuentan quienes han buscado oportunidades allá, es la historia de los venezolanos en otras latitudes de America Latina, se pudieran retratar en aquél personaje enigmático que caminó en los Cien años de soledad de Grabiel García Márquez, El Judío Errante, es nuestra propia diáspora criolla, un país que le dio tanto a colombianos, italianos, portugueses, a los gringos, chinos, y hasta a los mismisimos cubanos y haitianos, hoy sus hijos sufren la afrenta de ser un pueblo en la miseria, marginados, tratados como los esclavos israelitas en la tierra del faraón Ramsés, como salidos con rostros calavéricos de los campos de concentración nazi, de aquel infierno llamado Auchwist, todavía recuerdo la época en que ir a Panamá era la jactancia de algunos, era sinónimo de tener plata, y mas con aquellos nostálgicos años, imagino que para algunos, de la raspadera de cupos de dólares CADIVI, y hoy precisamente el pueblo panameño echa a los venezolanos como perros de su casa.
Es probable que mi escrito vaya cargado de rabia, y con una dosis de amargura y, sasonado con un poco de resentimiento, de ser así, tampoco pienso disculparme por ello, pero el pueblo venezolano sufre como nunca, pareciera que sus doscientos años de historia de republicana, y más de sesenta de vivir en democracia hubieran sido lanzados al carajo o al mejor estilo de la jerga venezolana, al mismísimo zipote!
Chávez con sus locuras quijotescas intelectualoides, Maduro su delfín, con su descomunal déficit cerebral, o dicho en criollo, con su brutalidad, y su peculiar maneras básicas de hacer la tarea que le encomendó el "comandante supremo", "más claro como la luz de la luna" como el lo diría al final de su convalescencia, acompañados claro está con esa partida de primates y focas que les han apoyado y aplaudido en 17 años su desastrosa in-di-gestión de gobierno, ellos que hablan acerca de vivir y ser parte de un supuesto "gran momento histórico", pero en mi humilde opinión, en vez eso, pusieron fue "la gran plasta de mierda histórica" en Venezuela, sólo ellos, únicamente ellos, los que hacen parte de ese experimento social llamado chavismo, con tintes del brutal y drástico stalinismo, maquinado e infernalmente entramado y pulido en la mente de aquel viejo dictador cubano, y que ya alcanzó su estado más rancio y añejado hasta reventar con el Madurismo, solo ellos y nadie más!... son culpables de tantas desgracias que vive hoy por hoy el pueblo venezolano!
Por las penurias narradas y más, necesario es luchar por Venezuela, rescatar nuestra nación, y empezar a reescribir su verdadera historia.

GLORIA AL BRAVO PUEBLO!
MUERA LA OPRESIÓN!

Leonel López
PERIODISTA

NACIÓN WAYUU

lunes, 27 de febrero de 2017

Maicao, el duro “sueño americano” de miles de venezolanos
Por: Leonel López
Por estos días cuando el mundo parece haber perdido su brújula moral, pocas veces nos topamos con situaciones que nos hacen reflexionar y pensar que el planeta tierra aún cuenta con personas que bien pudieran considerarse parte de su reserva con gran sensibilidad humana y que aún mantiene de pie este mundo.
En la calle 12 de la ciudad de Maicao, la aguja marcaba el medio día en el reloj, no cabía un alma más, desde extremo a extremo, el lugar era un completo hervidero, venderos de toda clase de mercancía iban y venían en una dura carrera mercantilista, aquello parecía un enjambre de personas, una versión criolla de corredores de bolsa en Wall Street, se escuchaban tantas voces al mismo tiempo, cambistas gritando el valor de la moneda, vendedores de agua, golosinas, comidas, frituras, algunos ofreciendo servicio de transporte hacia Maracaibo, carros por puestos, "chirricheras", camiones 350 están dispuestos para el traslado de pasajeros en la misma calle, con tarifas que oscilan entre 8 mil 15 mil bs.f, unos 6 mil y 13 mil pesos.
Y en ese caudal de personas figuran ciudadanos venezolanos, gente que se rebusca con cualquier clase de actividad que le permita comprar algo para comer, o enviar a sus familiares en Venezuela, desde vender bolsas de agua, café, plásticos, utensilios domésticos y toda clase de producto proveniente de la ciudad de Maracaibo, así como también de quienes llegan a comprar alimentos en cantidad.
En medio de ese duro ambiente por sobrevivir de cientos y cientos de los llamados cariñosamente “venecos”, atrapa mi atención el llanto de un bebé, está acostadito en un destartalado coche en una esquina de la “12”, a pocos metros está su madre a pleno sol vendiendo frituras y gaseosas, es una de las miles de venezolanas que ante la crisis económica de Venezuela, se han visto en la imperiosa obligación de emigrar a Colombia en busca de oportunidades de vida, su bebé llora, el calor y trajín del lugar lo agobian, su mamá parece estresada al escuchar su llanto y no poder atenderla por la ocupación de ese improvisado negocio. El alma noble de una chica con acento “cachaco” levanta a la criatura de su coche y le da a beber un poco de agua en bolsita, eso la calma, y tras unos minutos y desocuparse, mamá llega a dedicar por instantes su atención al bebé.
La dramática escena es un fiel reflejo de lo que a diario viven muchos venezolanos y venezolanas en su intento por escapar de la crisis en el país vecino, Maicao y otras poblaciones y ciudades de la costa atlántica colombiana se han convertido en una suerte de “sueño americano”, es tema de conversación casi a diario de quienes aspiran a salir del país como medida de supervivencia y hasta donde sus capacidades le permitan llegar. El trasteo a diario a lo largo de la Troncal del Caribe de millares de venezolanos enganchados en chirrincheras, apiñados en camiones, llevando pesadas maletas y equipajes, atravesando con pasos apurados, como de huida, la “V” y la “C” en la zona de Paraguachón, cruzando “La Cortica” y “El 80” con sus rostros llenos de miedo, nerviosos, arropados con la incertidumbre de lo incierto y lo desconocido, desembarcar en la calle 12 con esa gran pregunta en sus frentes: “Y ahora qué hago; a dónde voy?”.
Como en cualquier parte del mundo, siempre habrá quién intente aprovechar la situación, comprar barato, cobrar de más, estafar, explotar, engañar, pero también habrá el alma buena, el buen samaritano, el corazón noble que ayude, que oriente, que de la bienvenida, que sirva un plato de comida y de abrigo por una noche, que de un poco de agua al alma sedienta, como aquéllas dos mujeres que entre la multitud se abrían pasos y una le dice a la otra: “Mira, allá están dos venezolanos” – señalando a una pareja que vendían bolsas de agua, y una vez que se acercaron, le entregan dos tickets con un número anotado, era el pase para un comedor gratuito habilitado para los trabajadores venezolanos ambulantes, así lo entendí y prefiero creerlo siempre así.
Ese gesto conmovedor me llenó de fe y de esperanza.


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