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lunes, 21 de junio de 2010

El peligro cierne sobre indígenas colombianos





Informe de Amnistía Internacional
2009: Un año crítico para los indígenas colombianos

Amnistía Internacional ha denunciado hoy martes un aumento de los ataques contra los indígenas a lo largo y ancho de Colombia durante 2009, lo que ha hecho que muchas comunidades estén luchando para sobrevivir.

La organización culpó a los grupos guerrilleros, las fuerzas de seguridad y los grupos paramilitares de los abusos, que incluyen homicidios, desapariciones forzosas y secuestros, amenazas, abusos sexuales contra mujeres, reclutamiento de niños y niñas soldados, desplazamiento forzoso y persecución de dirigentes indígenas.
“Los indígenas sufren cada vez más ataques en Colombia —ha afirmado Marcelo Pollack, investigador sobre Colombia en Amnistía Internacional—. Se les está matando y amenazando, se les está obligando a participar en el conflicto armado y se les está echando de sus tierras.”
“Ya es hora de que el gobierno colombiano asuma seriamente sus obligaciones y actúe de inmediato para proteger a los pueblos indígenas.”
Según cifras de la Organización Nacional Indígena de Colombia, al menos 114 mujeres, hombres, niños y niñas indígenas fueron víctimas de homicidios y miles fueron víctimas de desplazamiento forzoso solamente en 2009.
Amnistía Internacional también ha declarado que las autoridades rara vez investigan los crímenes que se cometen contra los indígenas. Miles de indígenas se han visto obligados a desplazarse de sus tierras porque suelen vivir en zonas de intenso conflicto militar y ricas en biodiversidad, minerales y petróleo. Muchas comunidades indígenas más no han podido salir de sus territorios porque los grupos armados han sembrado minas terrestres en las zonas adyacentes.
Las partes del conflicto también han bloqueado el acceso a la comida y a medicamentos esenciales, afirmando a menudo que estos suministros están destinados al enemigo. Todas las partes del conflicto han ocupado escuelas y las han usado como bases militares, mientras los maestros siguen siendo vulnerables a los ataques físicos, lo que impide a las comunidades indígenas tener acceso a la educación.
“A menos que las autoridades actúen con rapidez para proteger a los pueblos indígenas en Colombia, existe un riesgo real de que muchos desaparezcan”, ha manifestado Marcelo Pollack.
Los indígenas awá se vieron especialmente afectados en 2009 y más de la mitad de los indígenas víctimas de homicidio durante ese año pertenecían a este pueblo.
Los awá son propietarios colectivamente de las tierras y los ríos del resguardo (reserva indígena) de El Gran Rosario, en el municipio de Tumaco, perteneciente al departamento suroccidental de Nariño.
Viven en una zona de importancia estratégica para las partes en conflicto en la que actúan la guerrilla de las FARC y el ELN, grupos paramilitares y bandas de narcotraficantes, además de las fuerzas de seguridad colombianas.
A las 5 de la mañana del 26 de agosto de 2009, hombres con uniformes militares, armados y encapuchados atacaron la comunidad de El Gran Rosario, mataron a 12 awá, entre los que había seis niños y niñas y un bebé de ocho meses, y dejaron heridos a algunos más. Entre las personas muertas estaban Tulia García y sus hijos. El 23 de mayo de 2009, Tulia García había sido testigo del homicidio de su esposo, Gonzalo Rodríguez, a manos de soldados de las fuerzas armadas, y posteriormente había recibido amenazas.
Tras la masacre de agosto, 300 awá, entre los que había 100 niños y niñas, abandonaron sus casas, bienes y medios de vida y huyeron a Tumaco. Semanas después de su llegada continuaban viviendo en refugios que ellos mismos habían construido o durmiendo a la intemperie. Los alimentos y el agua eran escasos y no había instalaciones de saneamiento.
El 4 de febrero de 2009, las FARC mataron a 15 awá, entre ellas dos mujeres embarazadas, en el municipio de Barbacoas, departamento de Nariño.
Amnistía Internacional ha pedido a quienes participan en el conflicto, incluidos los grupos guerrilleros y las fuerzas de seguridad colombianas, que respeten los derechos de los pueblos indígenas a no ser arrastrados a las hostilidades y que respeten los territorios en los que viven y de los que depende su subsistencia.
Los 40 años de conflicto armado de Colombia han afectado a millones de personas en todo el país, dejando un saldo de decenas de miles de muertos, torturados y víctimas de desaparición forzosa. La inmensa mayoría de las víctimas son civiles.
Este trabajo se enmarca en la campaña Exige Dignidad de Amnistía Internacional, destinada a poner fin a las violaciones de derechos humanos que conducen a la pobreza global y la agravan. La campaña movilizará a personas de todo el mundo que pedirán a gobiernos, empresas y demás instituciones influyentes que escuchen las voces de quienes viven en la pobreza y reconozcan y protejan sus derechos. Si deseas más información, visita el sitio web de Exige Dignidad.

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